Opinión

Auto de fe
Francisco Caja         08.05.2012

Edición en formato PDF



Intervención de Francisco Caja en defensa del bilingüismo
Francisco Caja21.04.2012




Cohesión social
José A. Martínez Tortosa21.11.2011



‘El exorcista’, carta abierta de Francisco Caja a Monseñor Sistach
Francisco Caja16.09.2011



Nota de prensa: Convivencia Cívica Catalana denuncia que el gobierno catalán está transmitiendo a la opinión pública datos falsos sobre evaluaciones y puntuaciones de castellano que no se ajustan a la realidad
Convivencia Cívica Catalana08.09.2011



Las falsedades en la defensa del régimen lingüístico escolar actual (la inmersión lingüística)
Francisco Caja07.09.2011



«Lo cotidiano»
Convivencia Cívica Catalana14.05.2011



‘Desde la inundación idiomática a la paranoia de las traducciones’ y las vergüenzas del Colegio
Joaquín Juan Dalac. Colegiado nº 1652
Boletín de Información, nº. 260; La voz del Colegiado, nº 347.Mayo de 2011



Un disparate académico
Francisco Caja20.01.2011

Los hay que tienen el don de la oportunidad. Pocos días antes de que el Tribunal Supremo declarara el modelo de inmersión lingüística de las escuelas catalanas “contrario al espíritu y la letra de la Constitución” José Manuel Blecua estrena su flamante cargo de Director de la Real Academia de la Lengua bendiciendo, entre otras perlas, las propiedades salutíferas de la inmersión. Para el profesor Blecua la inmersión es necesaria, pues “es una de las pocas cosas que le [al catalán] permite hacerlo [sobrevivir]”. Seamos consecuentes: la supervivencia del catalán exige la vulneración del “espíritu y la letra de la Constitución”. ¡Viva el catalán y muera la Constitución! Vaya con el profesor: se nos ha echado al monte. Pero recuerde ­­–es un consejo barato­– que a nuestra edad ya no estamos para la toma de la Bastilla sino de la pastilla.

La involuntaria y prodigiosa endíadis del Profesor Blecua le permite matar dos pájaros de un tiro y hasta tres. Porque hiere de muerte también la inteligencia del común los mortales. El profesor de filología sabe muy bien ­­–o debería saberlo– que el catalán no es una foca en peligro de extinción; que el catalán no ha sobrevivido durante mil años por la inmersión; que ha sobrevivido por la voluntad de sus hablantes (el amor a la lengua, querido profesor) y aun negándosele la protección de la oficialidad. Que si bien es necesario que sea lengua vehicular en las escuelas de allí donde se habla, la inmersión ni es necesaria ni suficiente para la sobrevivencia de una lengua. Que existen programas de bilingüismo escolar (scilicet: los llamados de two way immersion), absolutamente respetuosos con los derechos lingüísticos de los escolares, que aseguran un perfecto bilingüismo y una perfecta bialfabetización, y garantizan resultados escolares en la media o por encima de la media. En fin, que la inmersión es un modo para el aprendizaje voluntario de una segunda lengua y que en Cataluña sólo se “inmersiona” a los castellanohablantes (no a los que tiene como lengua familiar el catalán, que evidentemente reciben la enseñanza en su lengua) se les imparte la docencia en su lengua). Por supuesto, estos son, querido profesor, conocimientos al alcance de un simple estudiante de filología no envenenado por la ideología política de sus profesores.

Las razones de la inmersión son políticas, querido profesor. Malas razones de una ideología política que necesita de la unidad de lengua para alcanzar sus fines -ergo la exclusión del castellano ­la lengua de la mayoría de los catalanes y de la Academia que Ud. preside–, sin que para ello le importe los más mínimo pisotear derechos y libertades fundamentales. Pero el profesor ha encontrado la fórmula magistral para ponerse al abrigo de toda insidia. Afirma que “no me siento perseguido[…]Aparte de que yo no me dejaría perseguir.” Pues no hay mejor manera de no dejarse perseguir que unirse a los perseguidores. Está Ud. Bien normalizado.


Mas y más
Mª Josefa Sánchez-Reyes12.01.2011

Termina el año con el fracaso político del ubérrimo Tripartito, gobierno que nunca pagaremos sus ciudadanos cuanto les debemos y llegó la socioconvergencia. El nuevo presidente de la Generalidad con su corte artúrica que no hay que confundir con el mítico rey Arturo y su reino de Camelot tiene también sus esforzados caballeros dispuestos a dar la batalla con el monstruo del castellano o español. Enamorados de su catalonia en dura batalla mantendrá el presidente Mas la inmersión lingüística y rechazará a la común de España para que no sea vehicular en la enseñanza, a la vez que pide una reacción colectiva a las amenazas contra la nación catalana, reclamando desinteresadamente un concierto económico. En el nuevo Camelot catalán no faltan entre sus vasallos figuras obedientes al monarca como lo fueron los personajes de Perceval o Lancelot. Así Ferran Mascarell, consejero de cultura, pide valientemente que el catalán debe equipararse en el cine porque España tiene que reconocer su plurilingüismo. Pero y por qué no sólo el cine y no el teatro y los periódicos, libros y revistas tienen que ser editados en catalán, lengua que hoy vive en uno de sus mayores momentos de internacionalización. Y además un premio Nobel de literatura en catalán vendría muy bien para mayor equidad lingüística. Algunos medios informativos nos dan la noticia que se veta la prensa en castellano en los colegios. Únicamente los medios que publican en catalán pueden acceder a la subvención de publicaciones catalanas.

Para quienes no somos nacionalistas ciertos problemas desaparecerían simplemente si tuviéramos una Constitución como la del 31. Que en el artículo 8 dice: “El idioma oficial de la nación española es el castellano” para continuar después en otro artículo anterior que expone: “salvo lo que se disponga en leyes especiales, a nadie se le podrá exigir el conocimiento ni el uso de ninguna lengua regional”.


La desinmersión lingüística
Francisco Caja04.01.2011



Supongamos que... Álvarez Cascos
José A. Martínez Tortosa01.01.2011

Las aguas bajan turbias en el Partido Popular, Rajoy está dejando demasiadas personas de valía en la cuneta, baste recordar a María San Gil, pero no hace al caso mencionarlas a todas, están presentes en los que siguen con asiduidad la vida política y social de España. La última víctima ha sido Álvarez Cascos que retirado de la política desde hace años, ha reaparecido inesperadamente con la promesa del presidente de su partido de que sería cabeza de lista en la elecciones autonómicas en el Principado de Asturias, a pesar de pertenecer al entorno de Aznar, que ha sido muy crítico con la deriva actual del Partido Popular.

El resultado era de esperar, Rajoy no se ha enfrentado a los dirigentes regionales y Álvarez Cascos no ha aceptado ninguna componenda. Aquel se desprende de un personaje incómodo para él y no introduce dentro de la estructura la influencia de FAES. es decir nada que le pueda hacer sombra en su camino hacia la Moncloa.

En el transcurso del debate que ha durados meses, se deslizó el rumor de que en el caso de que fuera rechazada su candidatura para encabezar la lista de los populares, Álvarez Cascos podría presentarse con un partido nuevo, pues según las encuestas le daban un ascenso muy importante, con seguridad mayoría absoluta.

Es notorio el malestar por el cambio, súbito e inesperado que produjo en las filas populares y en la sociedad la nueva estrategia de Rajoy –tal vez fruto de alguna visión mística en sus vacaciones mejicanas- y que provocó un considerable rechazo en gran parte de la sociedad. Esta cuestión, que no es menor y que va desde la defensa de las víctimas del terrorismo sin reservas, pasando por el modelo de sociedad, nula intervención del Estado en la vida privada, con clara separación de poderes, unidad del mercado, defensa de principios en definitiva que coadyuven a la regeneración de la vida pública que no termina únicamente con la cuestión económica y el paro, aún siendo éste de importancia capital.

En el alborear del año que comienza, la zozobra invade irremisiblemente a muchas conciencias, pero tal vez los Reyes Magos nos traigan alguna novedad a los pesares; dejemos volar a la imaginación:

¿Y sí la operación Álvarez Cascos tuviera importantes compañeros de viaje y formara parte de un proyecto nacional? Es decir si éste fuera una pieza de un rompecabezas de mayor calado, consistente en debilitar a Rajoy, con la introducción de un nuevo partido encabezado por el ínclito Álvarez Cascos con la función de Caballo de Troya. El pulso que supondría la lucha de estas dos opciones deterioraría la imagen de los populares, pero en el caso de un buen resultado del nuevo partido, supondría para el presidente del PP quedar en entredicho y cuestionarse incluso su permanencia en la dirección del partido.

Si esta situación se diera y se tuviera que recurrir a un Congreso en el que se pidiera el cese de Rajoy, el relevo sin duda ya estaría preparado de antemano entre las figuras que manifiestamente han sido contrarias a la política actual de los populares. Por otro lado este resultado traería ilusión y esperanza en que la oposición esté a la altura de las circunstancias que la difícil situación requiere, y que exige determinación y coraje Naturalmente esta figura aparecería como persona de consenso, que buscaría cerrar heridas y mirar hacia atrás sin ira.

Si esto se produjera, ¿sería bueno para los ciudadanos que ansían una alternancia en el poder, pero no a cualquier precio?


Una situación dramática
Josefina Albert Galera04.12.2010

Desde tiempos inmemoriales el mundo de los adultos se ha mostrado especialmente cruel con los seres humano más indefensos, sobre todo con los niños, nacidos y no nacidos, y con los viejos.

Unos mil años antes de Cristo, en Grecia, y más concretamente en Esparta, los niños podían ser desechados desde el momento de su nacimiento, si acaso se observaba que no eran aptos para la guerra. En la mayoría de los casos, se deshacían de ellos arrojándolos a un barranco desde el monte Taigeto. Y Roma no se quedaba atrás, según narra Tito Livio, que afirmaba que la roca Tarpeia cumplía la misma función con los niños considerados inválidos congénitos y con los ancianos. Tarpeia era el nombre de una virgen vestal que había traicionado a Roma, abriéndole las puertas de la ciudad a los Sabinos, a cambio de que le dieran lo que llevaban en sus manos, como así sucedió. Solo que en lugar de los brazaletes de oro, tal como la vestal esperaba, le dieron los escudos, con los que la aplastaron, despeñándola después desde la roca más alta de Roma, que tomó precisamente el nombre de «roca Tarpeia» en su honor, quedando para la posteridad como lugar de castigo para los traidores.

En la misma Roma, aunque clandestinamente, tal como era costumbre entre los celtas de Irlanda, los galos o los escandinavos, se practicaba el sacrificio ritual de niños. Tan espeluznante conducta la recoge Plinio el Viejo, al hablar de hombres que trataban de conseguir «el tuétano de la pierna y el cerebro de los niños pequeños» para ofrecerlos a los dioses.

Los no nacidos no corrían mejor suerte. Las prácticas abortivas tenían como finalidad eliminar a la prole indeseada antes de que ésta naciese, con lo que se ahorraban matarlos después de nacidos. Es cierto que, según el Derecho romano, al nasciturus no se lo consideraba persona, razón por la cual en la Antigua Roma el aborto estaba permitido; pero, sin embargo, hay que señalar que se le reconocían al feto cuando menos algunos derechos, como era, por ejemplo, entre otros, que si la mujer embarazada estaba condenada a muerte, la ejecución debía posponerse hasta el nacimiento. Pues aquí y ahora, con la ley de la Ministra Aído, el niño no tiene ningún derecho; ni siquiera se le menciona.

Ayer precisamente –y enlazo con el título de este breve artículo- el Ministro Portavoz del Gobierno pronunció una frase que me dejó helada. Decía el Sr. Alonso, refiriéndole a la ley del aborto, que la mujer ante una «situación dramática» debe tener derecho a deshacerse del nasciturus, es decir, impedir que nazca, matándolo. Sí, sí, quitarle la vida en el vientre materno. Para la madre se trata de justificar la muerte de un ser humano (desde el primer momento está ya fijado el programa de lo que será ese ser vivo) debido a que se encuentra en una situación tensa y conflictiva, es decir, desgraciada y de difícil salida, como señala el Diccionario de la Academia al definir el artículo drama. ¿Y la situación del feto? Como no protesta, ni se queja, ni llora, la adolescente de 16 años embarazada, al margen de la «patria potestad» (paradójicamente suspendida en este caso), puede hacer de su hijo lo que quiera hasta deshacerse de él si le apetece. Hablemos sin eufemismos: el asesinato del feto es algo más que dramático; es un hecho que mueve a compasión y a espanto, con un desenlace tan funesto como es la muerte. Y eso se llama tragedia. Para colmo, el Ministro de Sanidad declaraba poco después que «abortar es un derecho de la mujer», es decir, que es legítimo y justo, ¿y dónde situamos los derechos del niño?

Pero aquí no termina la cosa. Como afortunadamente no estoy «curada de espanto» (y perdón por el coloquialismos) me he escandalizado mucho más al leer el comunicado del Director de la Estación Biológica de Doñana, criticando la campaña de los obispos a favor de la vida, porque no se le ha ocurrido otra cosa a la Conferencia Episcopal que denunciar que la vida de un lince está más protegida que la de un niño, como es evidente. Ha dicho textualmente el Sr. Hiraldo que «no es comparable la población del lince con la humana; la humana sufre de superpoblación». ¿Acaso, el Director de esa estación de Doñana justifica el aborto como método de control de la población? ¿Cómo se pueden oír cosas como estas y no rasgarnos las vestiduras?

Se nos olvida una terrible historia y hay que recordarla una vez más para no repetirla. Durante la segunda guerra mundial, el aborto fue un instrumento de opresión del nazismo y del comunismo. Los nazis impulsaron, con la ley de higiene de la raza, una decidida política abortista con intencionalidad eugenésica o selección racial, lo cual incluía la esterilización de las personas catalogadas como «asociales». En 1938 un juzgado de Nuremberg autorizó que se practicasen abortos a los judíos, y en1943 el Jefe de Salud del Tercer Reich, Heinrich Himmler, dispuso ampliamente que «se podrá interrumpir el embarazo si la mujer embarazada lo desea». Era parte de un programa sistemático de genocidio a través de la Rasse und Siedlughshauptamt (Oficina Principal de Raza y Colonización), una agencia de las SS. El aborto llevó a la esterilización forzada, que a su vez llevó a la «eutanasia», que llevó a Auschwitz. Así de rotundo.

Ignoro adónde nos conduce esta terrible andadura, que, por otra parte, sospecho que ha sido cuidadosamente planificada. El camino es claro: primero se pervierte el lenguaje, se utilizan las palabras en sentido interesado y torticero o se sustituyen por eufemismos. La palabra manipulada, repetida una y mil veces, acaba «tomando cuerpo» en nosotros hasta que llega un momento que ni sentimos extrañeza ni nos escandalizamos al hablar de interrupción del embarazo en lugar de «aborto», llamar muerte digna a la «eutanasia», o evitar decir «ser humano» a lo abortado (obsérvese que feto significa también «persona muy fea», y lo feo hay que desecharlo). Luego, una vez «familiarizados» con ella, la palabra, inocente al principio, cambia las ideas, la maldad se enseñorea de la situación y para la barbarie apenas si queda un corto trecho. «Lo preocupante –decía Martín Luther King- no es la perversidad de los malvados sino la indiferencia de los buenos».

Publicado en:
- Diari de Tarragona, el 27 de marzo de 2009 (página 25).
- Siglo XXI (diario digital), el domingo 22 de marzo de 2009.


El oro y el moro
Francisco Caja03.12.2010



Artur Mas y el grano
Carulla Gracia26.11.2010

Artur Mas, candidato a la Generalidad de Cataluña, ha manifestado refiriéndose a la escuela: «para algunos el modelo de inmersión es un grano que quieren reventar, pero es nuestro ADN y no dejaremos que lo toquen». No es la primera vez que oímos el acrónimo ADN en boca de un político nacionalista, no; Pasqual Maragall, el que fuera presidente de la Comunidad Autónoma catalana, nos ofreció: «la lengua es el ADN de los catalanes».

Esta reiteración no está dicha «a humo de pajas». El tratamiento de la lengua como un organismo vivo, propio de los albores del ya rancio racismo, que se inicia a mediados de siglo XIX, impregna todo el largo recorrido del nacionalismo catalán, y llega hasta nuestros días enmascarado tras la lengua. Muchos pueden mostrar extrañeza ante estas pruebas, pero si el comportamiento de los nacionalismos se mira bajo el prisma del pensamiento racista, muchas de las cosas que suceden adquieren un sentido lógico y estremecedor.

¡Ah!, falta añadir: ¡viva el progreso!


El grano de los españoles
Josefina Albert Galera23.11.2010

No crean que las disparatadas declaraciones de los líderes catalanes en esta campaña electoral se debe a una «subida de adrenalina» provocada por el entusiasmo de los mítines, los aplausos y las banderitas, ante las próximas elecciones autonómicas. Desde luego que no, por lo menos en lo que atañe al Sr. Más, que siempre ha sostenido lo mismo. Me estoy refiriendo a unas declaraciones que hizo el líder de Convergencia recogidas en el diario ABC al referirse a la inmersión lingüística, un atropello entre otros muchos de los gobiernos catalanes, utilizando una burda metáfora, la del grano, esa especie de tumor pequeño que nace en alguna parte del cuerpo y que es síntoma de una infección. Acabamos de saber que toda España está invadida de algunos organismos patógenos (¿virus o bacterias?), que pueden desarrollar una enfermedad grave, porque es, precisamente, a España a quien «le ha salido un grano que es la inmersión», según Artur Mas. Pero resulta que el aspirante a presidir la Generalidad de Cataluña también está infectado, ya que, según sus mismas palabras, ese grano purulento –dice- «es nuestro ADN y no dejaremos que lo toquen», es decir, que lo revienten (utilizo el mismo verbo que el político catalán). El Sr. Más está dispuesto, como seguro que lo están todos los nacionalistas, a impedir por todos los medios que nos curemos de ese molesto tumor ponzoñoso, repugnante y malévolo, que es la inmersión lingüística: es él quien lo ha dicho. Por otra parte, choca escuchar que varios tengan el mismo ADN («nuestro ADN» -dice-), pues yo tenía entendido que el ácido desoxirribonucleico era único e irrepetible, ¿no habrá hecho tal descubrimiento su antiguo jefe, el Sr. Pujol, que es doctor en medicina y defensor también a ultranza de la inmersión lingüística? Si así fuere hay que comunicarlo inmediatamente a la Academia Sueca, porque quizá nos estamos perdiendo un premio Nobel.

Esta opinión ha sido publicada el 21 de noviembre de 2010 en:
- La Verdad, de Murcia.
- Siglo XXI (diario digital).
- Diari de Tarragona.


El imperio de la lengua
Francisco Caja15.11.2010



Las predilecciones de Cataluña
Francisco Caja13.11.2010



Carta abierta al Presidente del Colegio de Ingenieros de Caminos
Joaquín Juan Dalac. Doctor Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos.
Colegiado nº 165219.02.2009